sábado, 3 de enero de 2009

MANIFESTACIÓN EN SOLIDARIDAD CON GAZA

Esta mañana se ha celebrado una concentración frente al Ministerio de Asuntos Exteriores en solidaridad con Palestina y para denunciar la brutal agresión genocida que el pasado 27 de diciembre el ejército israelí desencadenó contra la franja de Gaza, la cual se ha convertido en una macro-cárcel para un millón y medio de Palestinos bloqueados por el Gobierno de Israel.
Al principio había poca gente, aunque llamaba la atención la fuerza con la que se proferían cánticos y gritos como “Estado sionista, Estado terrorista” o “Viva la lucha del pueblo palestino”. Pero poco a poco más y más gente se empezó a agolpar, tanto que incluso se llegó a sobrepasar el cordón policial que impedía que los manifestantes tomásemos la calzada y nos acercásemos más al Ministerio, lo que ha llevado a la detención de, por lo menos, una persona.

Se notaba que aquello por lo que nos estábamos manifestando era una causa palestina. Las banderas y las kufiyyas palestinas eran numerosísimas, así como los manifestantes, esos que vulgarmente conocemos como “moritos”, con sus niños, abuelos, padres y madres.
Es curioso, uno tenía la sensación de estar en la mismísima Gaza, no por la situación de bombardeos israelíes evidentemente, sino por la cantidad de hombres y mujeres árabes que gritaban y lloraban por lo que se está haciendo con su pueblo. Niños con kufiyyas rojas en torno a su cabeza, sosteniendo bien alto su zapato en la mano como muestra de desprecio, niñas con pañuelos en torno al pelo, hombres y mujeres profiriendo cánticos y gritos en árabe. Sus miradas de ira y dolor, sus peinados, sus rasgos faciales, sus barbas, sus pancartas en tipografía árabe. Si te las apañabas para tomar un buen plano bien hubiese parecido que estábamos en las calles de Palestina.
Justo delante de mí había un padre (árabe) con sus dos hijos pequeños (también árabes los dos), que tendrían, qué sé yo, ocho y seis años respectivamente. Les veía ahí, sufriendo y llorando por lo que estaban haciendo con sus hermanos en Gaza. El padre se los subía a hombros, mientras gritaban consignas en árabe y en español. Me ponía en su lugar y se me ponían los pelos de punta. En ellos nos veía a mi hermano y a mí, con mi padre, ¿qué hubiésemos hecho nosotros en su lugar?, ¿cómo de jodidos estaríamos? Era un padre completamente diferente al mío, hablaba otro idioma, tenía otros rasgos, otra religión y otra cultura. Y los dos niños también eran completamente diferentes a mi hermano y a mí. Pero el conjunto que formaban ellos tres era exactamente igual al conjunto que podríamos formar mi hermano y yo con mi padre ante una situación semejante, es decir, el conjunto de un padre con sus hijos, que están unidos y que lo están pasando mal. Ahí estaban los tres, unidos, gritando en árabe consignas que yo no entendía pero que sin duda reflejaban rabia y rebeldía (más tarde me enteraría de que algunas de esas consignas decían “Cero a la Liga Árabe” y “Con Gaza, en el corazón y el alma”).

Y es que esa es otra de las cosas que me han llamado la atención en esta manifestación repleta de “moritos”: las consignas gritadas en árabe. Al contrario que las consignas en castellano completamente monótonas y cansinas, las consignas de los árabes tenían un ritmo peculiar, eran casi bailables y todo. Y no sólo es que tuviesen ritmo, sino que las gritaban con una potencia increíble, y continuamente, sin cansarse, una y otra vez. Gritaban como si fuesen sus hermanos e hijos los que estuviesen muriendo en Gaza. Gritaban como si, al fin y al cabo, llevasen sesenta años ocupados por un ejército militar asesino.


¡¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!!

¡¡BASTA DE GENOCIDIO EN GAZA!!


PD: Añado a la sección de OTROS BLOGS, el blog de Pedro Honrubia, en el que he leído alguna que otra cosa interesante.
VÍDEO DE LA MANIFESTACIÓN

jueves, 1 de enero de 2009

LA DECADENCIA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Hubo una época en que la escuela pública era algo con prestigio, algo que uno podía defender con orgullo. En la escuela pública han dado clase personalidades tan importantes como Gerardo Diego, Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado, y los padres, según me ha comentado algún que otro profesor, hacían lo imposible por que sus hijos estudiasen en una escuela pública, ya que de lo contrario tendrían que ir a estudiar a la privada, de mucho menor prestigio y de mayores costes.
Las cosas han cambiado a día de hoy. En los tiempos que corren es evidente que la educación pública no cuenta con el prestigio que antaño tuvo. Si antes ibas a la privada porque no te quedaban más cojones ya que no te habían cogido en la pública, ahora vas a la pública porque no te han cogido en la privada; las tornas han cambiado. La educación pública ha pasado a ser, prácticamente, una educación de asistencia social para los que no tienen dónde caerse muertos. Si antes la educación pública era una educación para todos, ahora es una educación sólo para unos pocos: inmigrantes y gitanos, que son los que no pueden pagarse una privada (o que sí han podido pagarse una privada, pero les han echado a la puta calle, sencillamente).

Cuando hablo de estos temas de educación y de echar alumnos a la puta calle no puedo dejar de mencionar el caso de la SAFA, un colegio de mi barrio. La SAFA es un colegio concertado dirigido por los Hermanos de la Sagrada Familia que está situado en una de las zonas más pobres de mi barrio, la cual es conocida como “Barrio 5”, y cuyos vecinos son en su mayoría gitanos. Más de mil veces he pasado por allí y he visto salir a los niños del cole, y ¡qué casualidad, que ninguno era gitano! Sí había algún que otro inmigrante (de alguna forma hay que lavarse la cara, claro), pero desde luego nada comparado con la densidad de inmigrantes y gitanos que hay en mi colegio (público), donde prácticamente la mayoría son gitanos, inmigrantes y personas de muy bajos niveles económicos.
Me hace gracia que sea precisamente la SAFA uno de los que se cuelga la medalla de estar entre los 100 mejores y alardea de sus resultados académicos, cuando los que hemos estudiado en el I.E.S. Rey Pastor sabemos la verdad sobre las prácticas (muy poco cristianas, por cierto) de este centro religioso. Cualquiera que haya estudiado en mi instituto podrá dar fe de la cantidad de alumnos que curso tras curso llegaban de la SAFA a nuestras aulas, es decir, pasaban de estudiar en un centro concertado (porque esa es otra, las canalladas de este mal llamado “colegio” eran pagadas con el dinero de todos) a estudiar en un centro público. La razón por la que muchos de los alumnos de la SAFA se iban a estudiar a otro colegio eran las malas notas. Pero no nos engañemos, esta gente no se iba por voluntad propia, sino que les echaban a la puta calle, y casos conozco a tutiplén. Luego claro que es muy fácil estar entre los 100 mejores o tener unos resultados académicos espectaculares, si cada alumno suspenso va a ser “invitado” a abandonar el colegio y a optar por otros centros “que se ajusten mejor a sus capacidades” lo raro sería que no estuviesen en esas posiciones nada modestas. Y todo esto, repito, con el dinero de todos.

Estoy a favor de la educación pública por su esencia misma, por lo que significa, es decir, una educación para todos, independientemente de tu religión, sexo, nivel social y económico, raza o color. Es para TODOS. De hecho, recuerdo que en más de una ocasión, hablando con estudiantes de centros privados y concertados, una de las objeciones que hacían a la escuela pública era precisamente ésa, “que ahí puede entrar cualquiera, que va gente de todo tipo”, ¡cuando precisamente es eso lo bueno que tiene la educación pública! En mi opinión, meter a tu hijo a estudiar en un colegio privado o concertado ya es la primera lección para una mala educación, pues ya desde pequeño está aprendiendo que si él está accediendo a un derecho que tiene como ser humano, es porque ha pagado por ello. Y no sólo se le está mostrando eso, sino que se le está dando la idea de que lo suyo es mejor que lo de los demás, pues él ha pagado por ello al contrario que los otros, a los que no les ha quedado más cojones que ir a la pública, es decir, la de los que no tienen dónde caerse muertos, la de la chusma.

¿Pero por qué ha ocurrido esta devaluación de la educación pública? ¿En qué momento nos hemos equivocado? No creo que haya sido en un momento concreto, sino que más bien ha sido todo un proceso. El capitalismo es lo que tiene, que va avanzando de forma progresiva, cada vez más y más, indefinidamente. En su afán por hacer negocio hasta de su propia madre, el capitalismo ha visto una oportunidad cojonuda en la educación, y ahí están los colegios-empresas, con su selección de alumnado y esencia antidemocrática. Pero nada de esto hubiese ocurrido sin la colaboración de nuestros queridísimos políticos de todos los colores y tendencias. Ahí tenemos a las Aguirres y los Montillas. Ya sabemos que el capitalismo y el Estado son señor y siervo respectivamente, y que cuando el primero tropiece el segundo estará ahí para socorrerle. Por lo tanto, el lector me va a permitir una corrección al principio del párrafo inmediatamente superior a éste, y donde dice “estoy a favor de la educación pública” léase “estoy a favor de la educación autogestionada”. Es decir, igual de lamentable me parece una escuela administrada por una empresa que una escuela administrada por el Estado o la Comunidad (en cualquier caso, una institución gubernamental). Yo estoy por una educación autogestionada, controlada y administrada por los propios trabajadores de los centros. No necesitamos ni sus LOEs, ni sus LOUs, ni sus Procesos de Bolonia, nos basta con profesores que impartan conocimientos y que sientan su trabajo como SUYO y alumnos que quieran aprender que sientan su vida como SUYA. Mientras las vidas de profesores y alumnos (y las de, en general, toda la sociedad) sigan en manos del Estado y del capital indistintamente para que éstos jueguen con ellas a su antojo, podemos olvidarnos de tener una enseñanza racional y científica en condiciones y, en general, también de tener una sociedad en condiciones.


PD: Añado a la sección de ANARQUISMO un par de links a la publicación El Libertario y al Movimiento Libertario Cubano.
También, en la sección de MIS TEXTOS FAVORITOS he colgado este texto de klinamen contra las cárceles y Desmontando los tópicos de Gaza, aparecido en rebelion.org, cuya lectura recomiendo FERVIENTEMENTE.

martes, 23 de diciembre de 2008

LA BANCA GANA

El otro día se celebró en toda España el sorteo de la lotería de Navidad. La gente nerviosa, con sus décimos en la mano, pensando en lo que se comprarían con el dinero del Gordo. Un coche nuevo, una casa más amplia, quitarme hipoteca (muchos optaron por esta última),...
¿Cuánto es el Gordo? Creo que tres millones de pavos (es que como no me tocó no lo sé exactamente), no sé, mucho, seguro. Pues la gente premiada contentísima, porque para ellos ya se había acabado la crisis, "¡uy qué gustazo, chica!". ¿Y en qué te lo vas a gastar, suertuda? Jaja, pues seguramenteme lo gaste en terminar de pagar la hipoteca. Vaya, conque "terminar de pagar la hipoteca", eh.
Has pasado un año de mierda, con una vida de mierda, con un sueldo de mierda a cambio de perder el tiempo en un trabajo de mierda. Se podría decir que tu vida, y la mía, y la de todos los que te (nos) rodean es una jodida mierda. Pero no una mierda simple, no, una mierda gigante, marrón y podrida, olorosa y repulsiva, líquida y maloliente. Eso es tu vida, o por lo menos hasta ayer lo fue. Porque ayer, por fin, dejó (o crees que dejó) de ser una mierda, porque te tocó el Gordo, y porque vas a darle el premio que te ha tocado al Banco que te tiene cogido por las pelotas. Te ha tocado un pastón, pero no es para tí; es para el Banco, porque tienes que "quitarte hipoteca". En verdad el pastón le ha tocado al Banco. De hecho, a él le toca todos los años, porque todos los años hay algún primo que gana el Gordo y se quita hipoteca, es decir, le da el dinero al Banco. Lo que varía de un año a otro es QUIÉN le da el dinero al Banco, es decir, QUIÉN le da el premio al verdadero ganador. Eso es lo verdaderamente interesante de este concurso llamado Lotería de Navidad, quién será el pardillo que le dé el premio al Banco. ¿Quién será el siguiente? Uy uy.uy ¡qué nervios!, no puedo esperar al año que viene, quiero saberlo ya!

miércoles, 17 de diciembre de 2008

NACIONALISMO Y PODER

Según la definición que da la RAE, una nación es el “conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno”. A ojos de esta definición, por mucho que le pese a los Ibarretxes y los Roviras, España SÍ es una nación, pues todos los que habitamos en el Estado español estamos gobernados por el mismo Gobierno.
No obstante, tampoco podemos pasar por alto la tercera acepción que ofrece la RAE del concepto de nación, a saber, el “conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Según esta definición, por mucho que le pese a los Aznares y las Aguirres, España NO es una nación.
¿Con cuál nos quedamos, con la primera o con la tercera acepción? Personalmente, considero más legítima la tercera. La tercera acepción es, por así decirlo, más natural, apela menos a algo artificial construido por los Gobiernos y más a un orden natural inherente a una comunidad que se desarrolla en un espacio físico concreto. Entonces, efectivamente, soy más partidario de la idea que sostiene que España NO es una nación.

Pero de todas formas, vale, España no es una nación, yo no soy español nacionalmente hablando, ¿pero qué soy? ¿Soy castellano? ¿Soy madrileño? Es que, joder, precisamente por ser el concepto de nación algo tan subjetivo es difícil saber de qué nación es uno si no siente un fuerte amor a la zona en la que vive y ha crecido. Veo un montón de gente que tiene clarísimo que su nación es Cataluña, o que su nación es El País Vasco, o que su nación es España, pero no es mi caso, yo no lo tengo tan claro. Oficialmente, y según la primera acepción que da la RAE, mi nación es la española, de eso no hay ninguna duda, pero es que miro a España, a la España que conozco, y para nada se ajusta a la definición natural de “nación”, sino que más bien parece una “nación” que alberga varias naciones (éstas sí) a su vez. O al menos naciones para aquellos que la sienten como tal, porque sí que es cierto que dentro de esas supuestas naciones como Cataluña o El País Vasco vive gente que para nada se siente exclusivamente catalán o vasco, sino que se siente español. Está la cosa jodida cuando se juega con algo tan subjetivo como las naciones.


Yo lo que veo es que la nacionalidad de uno varía dependiendo de con qué se la compare. Por ejemplo, si comparamos a los americanos con los europeos, yo sin duda me sentiré europeo. Si comparamos a los españoles con los franceses, yo me sentiré español seguro. Si comparamos a los castellanos con los gallegos, seré castellano como el que más y mi nación será Castilla por siempre, y dentro de Castilla seré madrileño en oposición a un salmantino, y dentro de Madrid seré de mi barrio frente a otros, y así sucesivamente. Vemos pues que la nación de uno varía dependiendo de con qué se la compare, lo que podría llevarnos a pensar que en verdad lo que ocurre es que tenemos muchas nacionalidades, todos somos parte de distintas naciones dependiendo de con qué las comparemos, o lo que es lo mismo, no tenemos ninguna nación definida y éstas no existen como tales. Por lo tanto, creo que no tiene ningún sentido declararse nacionalista de ninguna nación, yo soy apátrida, no tengo una nacionalidad definida (siempre teniendo en cuenta el significado natural del término, o sea, la tercera acepción).
El declararse apátrida no tiene por qué estar necesariamente ligado a renegar de tu cultura y tus costumbres, tampoco soy partidario de eso. A uno le pueden encantar las fiestas de su pueblo y sus tradiciones, y no por ello venerar a su nación como si ésta fuese una especie de Dios. Al fin y al cabo, los nacionalismos son muy parecidos a las religiones, tienen un Dios (la propia nación), un símbolo (la bandera o escudo), unos cánticos religiosos (el himno),…

El problema de los nacionalismos también viene cuando uno de ellos pretende ponerse por encima del otro, como ocurre en el caso del nacionalismo español. La supuesta España es una cosa muy rara, porque sus defensores dicen que es una nación y sin embargo en ella se hablan diferentes lenguas, se tienen diferentes tradiciones y se pueden percibir diferentes pueblos. ¿Cómo puede ser eso? Es imposible, España no es una nación, sino un conjunto de naciones. Sin embargo, se pretende que Galicia, País Vasco y Cataluña sean lo más español de España, y cualquier atisbo de gallego, euskera o catalán es percibido desde España como un ataque al castellano, al español. Es como una pelea constante entre los españoles y los no españoles, lo que sin duda contribuye a fortalecer esas identidades nacionales no españolas. Quizá, si ningún nacionalismo se impusiese a otro, todos los nacionalismos podrían vivir en paz y armonía. Claro que, si esto ocurriese, ya no tendría ningún sentido hablar de “nacionalismos”.Es precisamente el hecho de que unos pueblos se impongan a otros lo que siembra la semilla de los nacionalismos. Es el poder lo que genera los nacionalismos, con todos sus símbolos, sus banderas, sus ritos, sus himnos y demás elementos religiosos que le vuelven a uno medio gilipollas. Hay que eliminar el poder, su monopolio, y podremos empezar a ocuparnos de cosas más importantes como el reconocimiento de nuestra bandera, porque ya no será necesario que nadie la reconozca.

domingo, 14 de diciembre de 2008

SOPLAN VIENTOS DE CAMBIO

Durante unos días, y por diversas razones, he tenido un poco abandonado el blog, aunque no así el mundo que me rodea y lo que acontece a mi alrededor.
Esta última semana han pasado cosas realmente interesantes. Si tuviese que destacar una, ésta sería obviamente el asesinato a manos de la policía griega de Alexandros Grigoropoulos, el pasado 6 de diciembre. Una vez más se demuestra quién es el asesino (el Estado) y quién es la víctima (el pueblo). Me dejó alucinado la respuesta del pueblo griego ante el ataque estatal, cómo respondió, con qué fuerza y unidad, dando un ejemplo importantísimo a todo el planeta Tierra. Hay que decir que la situación en Grecia ya estaba tensa, que las circunstancias sociales por las que atravesaba el país no eran precisamente de lo mejorcito, y que el asesinato del joven anarquista ha sido simplemente la gota que ha colmado el vaso. Los griegos han dicho "hasta aquí", y se han puesto manos a la obra. TODO el pueblo, niños y mayores, mujeres y hombres, todos han sabido identificar el problema y emprender las acciones para resolverlo.

Las muestras de solidaridad con el pueblo griego y en recuerdo de Alexandros por toda Europa no se hicieron esperar. La llama solidaria se extendió por todos los países, como si todos fuésemos Grigoropoulos, como si a todos nos hubiesen atacado, una muestra de solidaridad increíble. La que más ha llamado mi atención ha sido la respuesta que se ha dado en Madrid el día 10 de diciembre. A las 20:00 se convocó una concentración en la Puerta del Sol en recuerdo del joven anarquista, la cual acabó en una oleada de disturbios por todo el centro de Madrid que se saldó con 9 detenidos y varios heridos. Se destrozaron comisarías, bancos y centros comerciales, se atacó a la policía, a los perros del Estado. Aquella noche le tocaba mover al pueblo, y vaya que si movió.


Pero eso no es todo. Ocurrió que justo antes se celebró una concentración frente a la Consejería de Educación de la CAM en contra del recorte presupuestario para las Universidades públicas, a la que un servidor asistió. Terminada la manifestación, me disponía a ir a Sol a la concentración en recuerdo de Alexandros cuando mi móvil empezó a vibrar. "¿Sí?", contesté, "ya hemos ocupado el Rectorado, vente para acá". ¡Dios! Por fin, tras unos días de deliberaciones y preparaciones, el Rectorado de la Universidad Complutense de Madrid había sido ocupado en protesta por el Plan Bolonia. Exactamente en la misma noche en que los antifascistas madrileños devolvían el golpe a la policía por el compañero asesinado, exactamente en el mismo momento en que Grecia decía "hasta aquí", en un contexto de crisis sistemática del capitalismo que tiene a la población mundial confundida, en ese preciso momento el Rectorado de la Universidad más grande de todo el Estado español era ocupado por 150 estudiantes que protestaban contra el Plan Bolonia. Todo se juntó, empezaban a soplar vientos de cambio. Fuí para allá, celebramos la asamblea, y pasamos la primera noche en el Rectorado de la UCM. Al día siguiente vendrían los medios, y la noticia se difundiría. El movimiento anti-Bolonia estaba creciendo, se estaba haciendo imparable y estaba saliendo a la luz.


En fin, que la semana pasada fue una semana movidita, una semana a recordar. Hoy me he despertado con la noticia de que a siete de los nueve detenidos en los disturbios de Madrid les van a meter en prisión preventiva, y que en Grecia, en un barrio llamado Áyios Dimítrios, el Ayuntamiento ha sido ocupado por trescientas personas. Soplan vientos de cambio en la sociedad, o al menos eso quiero creer.

La foto que creo que mejor resume lo que está pasando, y que a la vez me ha impactado sobremanera, es la que acompaña a esta precisa entrada, la cual aparecía hoy en el portal de contrainformación lahaine.org. Antidisturbios ardiendo, ahí es nada. Lo dicho, vientos de cambio empiezan a soplar.



PD: Añado a la sección de DOCUMENTALES el documental de La Masacre de Pando, que muestra el fascismo opositor boliviano.

También, en la sección de OTROS BLOGS, he añadido el de Grecia Libertaria.

jueves, 4 de diciembre de 2008

TENEMOS QUE ESTAR TODOS

Cuando una persona pone todo su empeño y fuerza en realizar un trabajo, es porque el fruto de ese trabajo le va a proporcionar un bienestar superior al malestar que supone el tener que hacer dicho trabajo. Por ejemplo, si yo me mato a currar un verano no es por placer, sino porque quiero conseguir dinero con el que sobrevivir durante el curso y tener mis gastos, los cuales compensarán ese verano perdido sin ninguna duda. Lo que quiero decir es que si el trabajo es mío, los frutos obtenidos de ese trabajo quiero que estén disfrutados por mí y por nadie más, que no trabajo por gusto. Podría darse el caso, por ejemplo, de que yo gane un dinero y lo emplee en actividades de las que terceros podrían verse beneficiados (porque quiero que se beneficien). Un ejemplo sería si, habiendo sido yo el que ha trabajado, invito a mi hermano con ese dinero mío a comer a un restaurante, pero aún así habría que decir que si hago esto es porque, al fin y al cabo, me proporciona una cierta satisfacción el ver a mi hermano disfrutando de mi trabajo, porque es mi hermano, y le quiero. Es decir, la última razón por la que trabajo (y que sostiene a todas las demás razones) es porque me beneficia A MÍ, no trabajaría por nadie porque sí. Si yo siembro los frutos, yo recojo los frutos y yo me como los frutos, es simple.

¿Y todo esto a qué viene? Pues viene a que podríamos aplicar el mismo esquema al campo del desarrollo de las revoluciones. ¿Por qué alguien hace la revolución? Porque siente que su situación actual es desdichada y espera que tras haber hecho la revolución esa situación va a cambiar a mejor. ¿Y pueden hacer esa revolución unos pocos? Por poder claro que pueden. Por ejemplo, la lucha que se está llevando a cabo contra el Plan Bolonia en todo el Estado español. No todos los estudiantes están luchando, sino que muchos de ellos no van a las asambleas, no se encierran, no van a las manifestaciones o incluso ni siquiera les importa. Es decir, ante este panorama, si se logra paralizar Bolonia en España habrá sido gracias SÓLO a esos estudiantes que se están dejando la piel en la lucha contra ese infame plan, aunque luego TODOS los estudiantes se beneficien de los frutos obtenidos. Lo que quiero decir es que, por poder, las revoluciones sí pueden hacerse con unos pocos. Ahora bien, ¿hasta qué punto sería eso productivo y bueno? Porque si al hacer un trabajo, los frutos me los como yo y sólo yo (que he sido el que ha estado currando); al hacer la revolución, los beneficios los disfruto yo y sólo yo también (o al menos ese será el sentimiento que voy a tener). Es decir, tras haber hecho la revolución, si yo me he dejado los huevos en conseguir lo que he conseguido, no miraré con muy buenos ojos a aquél que, mientras yo luchaba, se tocaba las narices viendo cómo yo sí lo hacía, asumiendo los riesgos que ello conlleva. Pensaré que esa persona me debe algo, me sentiré con más autoridad que él (pues para algo yo he trabajado mientras él se tocaba los huevos, ¡no te jode!), y esto en el ámbito de las revoluciones que estamos hablando se traduce en algo muy sencillo: salen líderes. Si sólo unos pocos luchan, si sólo unos pocos se arriesgan para conseguir algo que va a beneficiar a todos, es lógico que estos únicos luchadores se sientan como los legítimos líderes y dueños de la nueva situación, ya que ellos y sólo ellos son los que la han creado, y también porque el no considerarse líderes implicaría el considerarse esclavos, pues habrían estado luchando PARA el pueblo, a su servicio. Es decir, se considerarían líderes porque, a su juicio, ellos no han luchado PARA el pueblo, sino que han luchado POR el pueblo.

Por eso una revolución anarquista no puede hacerse con unos pocos, porque saldrían líderes, y esto choca frontalmente con los intereses de la sociedad anarquista. Y por eso la revolución anarquista no puede ser ni PARA el pueblo ni POR el pueblo, sino que tiene que ser CON el pueblo, todos juntos. De ahí la importancia de la difusión de la idea. ¿Es difícil? Sí, pero nadie dijo que sería fácil.

viernes, 28 de noviembre de 2008

ESTADO Y PODER = VIOLENCIA (II)

En los tiempos que corren, la Comunidad de Madrid gobernada por Esperanza Aguirre (PP) está llevando a cabo una campaña de privatización bestial de los servicios públicos. Tenemos los casos de los hospitales, los colegios, el Canal de Isabel II, el reducir el presupuesto a la Universidad pública en un 30%, etc. Ante este tipo de políticas hay gente que puede sentirse realmente atacada. Gente que ve que se queda sin hospital, sin colegio para sus hijos. Esta situación de ver que te lo están quitando todo, que te quedas sin nada, que no sabes qué va a ser de ti, puede llevarte a cometer locuras de lo más grandes. Por ejemplo, imaginemos que alguien que, como ya digo, se ve en la ruina, sin hospital y sin colegio a causa de las políticas de esta señora, decide abrirle la cabeza a Esperanza Aguirre de un potentísimo ladrillazo. Esperanza Aguirre en el suelo, emanando sangre de su cabeza, tumulto entre los que la rodean, ¡llamen a un médico!, los guardaespaldas sobre ella e inspeccionando la zona, etc. Un día después, ya con los ánimos más calmados y tras haber salido en todos los medios de comunicación el fatídico incidente, tendríamos unas declaraciones de doña Esperanza Aguirre de este estilo:
Es una lástima que sucedan cosas como ésta, pues suponen un verdadero ataque a la democracia y a la voluntad de los madrileños expresada en las urnas. El Partido Popular lamenta que haya energúmenos que sólo entiendan la violencia como método de expresión, … bla, bla”. En definitiva, nos cansaríamos de oír echaduras de flores a la democracia, condenas a la violencia y también, por supuesto, discursos a favor de la no-violencia, la paz, la convivencia, la tolerancia y demás palabras que suenan muy requetebién.

Ante estos hechos del ladrillazo y demás yo me preguntaría: ¿Por qué este supuesto descerebrado le ha pegado un ladrillazo a Esperanza Aguirre? ¿Por qué ha recurrido a la violencia? Pues por una sencillísima razón: no le quedaba otra. Hagámonos ahora esta otra pregunta: Si el agresor del ladrillo hubiese tenido en su mano una ley que impidiese la privatización del hospital, y hubiese podido ponerla en práctica, ¿habría recurrido al ladrillazo como método de expresión? Es seguro que no, le hubiera bastado con aplicar la ley y punto, ni rastro de violencia. ¿Pero qué ocurre?, que el hombre lanza-ladrillos no tiene esa ley, qué pena. Esperanza Aguirre tiene una ley que permite la privatización del hospital, y es precisamente por eso que ella no ha tenido que pegarle ningún ladrillazo a nadie, sino que le ha bastado con aplicar esa ley. Es decir, ella no ha tenido que recurrir a la violencia física para privatizar el hospital, al contrario que el hombre, que sí ha tenido que hacerlo para impedir esa misma privatización. Ante el uso de la violencia, hemos dicho que al agresor “no le quedaba otra”, pero a Esperanza Aguirre sí le quedaba otra: aplicar la ley y punto. Precisamente porque no se ha visto en la situación de tener que recurrir a la violencia, Esperanza Aguirre se ha llenado la boca hablando de “no-violencia”, “paz”, “tolerancia” y demás palabras que suenan muy requetebién, como decíamos más arriba. ¡Qué merito!, presumir de demócrata cuando eres el único que puede hacer uso de la democracia. ¡Y qué merito también el tachar de violento y radical a aquél que no puede hacer uso de la democracia!

Porque imaginémonos que fuese al revés: un partido socialista en el Gobierno que pone en práctica una ley aprobada DEMOCRÁTICAMENTE por el Parlamento para, por ejemplo, nacionalizar la banca. Y no sólo se conforma con eso, sino que va a nacionalizar también los hidrocarburos, las reservas de petróleo, las fábricas y todo lo “nacionalizable” que pille a su paso. Sería el caso de los gobiernos de Chávez y Evo Morales en Venezuela y Bolivia, respectivamente. ¿Qué ocurriría? ¿Estarían de nuevo los neoliberales tipo Aguirre diciendo que hay que “acatar las leyes”, que hay que “respetar la voluntad de los ciudadanos”, que si “tolerancia” por aquí, “democracia” por allá? ¿O más bien harían uso de la violencia (tirarían ladrillazos a “su modo”) para defender sus intereses del mismo modo que en el primer ejemplo lo hizo el hombre que se quedaba sin hospital “porque no le quedaba otra”? Me juego el cuello (y saldría sano y salvo) que optarían por la segunda opción: harían uso de la violencia. Pero los neoliberales tienen más clase que los rojeras, y ellos en vez de pegar ladrillazos lo que harían sería organizar un Golpe de Estado como Dios manda (que para algo tienen mucho dinero ¿no?). Y ahí tenemos la historia. Son innumerables los Golpes de Estado que se han dado cada vez que los socialistas han ganado las elecciones y han aplicado políticas de izquierdas. Un ejemplo que me viene ahora al pelo porque he mencionado al PP es el Golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002, que estuvo apoyado por el PP precisamente (y por toda la prensa española, por cierto). Ahí ya no se habló de democracia y de respetar las leyes, no. Ahí se pegó un Golpe de Estado en toda regla, es decir, se hizo uso de la VIOLENCIA, tal y como en el primer caso del hombre que se queda sin hospital, solo que a una escala más grande, claro.

Ante estos dos casos de Gobiernos que toman una decisión todo lo democrática que se quiera, y son respondidos por el uso indiscriminado de la violencia contra ellos, ¿qué conclusiones debemos sacar? Yo, a simple vista, veo una muy clara: el poder NUNCA puede estar monopolizado. En el momento en que un organismo (el que sea) se erija en poseedor del monopolio del poder sobre el resto, el clima y desencadenamiento de violencia está asegurado. Si se quiere acabar con la violencia venga ésta de donde venga, un primer paso debe ser la supresión del monopolio del poder. Todas y cada una de las personas deben tener la misma capacidad legal para ejercer el poder. A día de hoy, con un sistema de partidos que venimos padeciendo y que ha desvanecido y aniquilado la figura del individuo hasta límites insospechados, esto es sencillamente imposible. ¿Cómo se podría reforzar la figura del individuo para hacerla más presente en la arena pública y hacer de ésta un espacio más democrático? Sólo se me ocurre la organización por asambleas de abajo a arriba, no hay más. En las asambleas, TODAS las opiniones pueden ser escuchadas, no como en el Parlamento, donde sólo hay DOS opiniones (muy parecidas) latentes (la del PP y la del PSOE en el caso español). En las asambleas hay, por así decirlo, tantos partidos como personas. Cada persona es un partido político, con su programa, con su visión de la sociedad y con sus propuestas. Esos partidos unipersonales (más comúnmente conocidos como “personas”) discuten en la asamblea las diferentes propuestas, los diferentes órdenes del día, buscando el llegar a un consenso que satisfaga a todos. Y una vez alcanzado ese consenso, es esa decisión y no otra la que se toma y se pone en marcha. Eso sí es democracia, y no otra cosa, y es la única esperanza que le queda a la humanidad para alcanzar el mayor bienestar posible.
PD: Traigo nuevo material anarquista. En primer lugar el blog del Colectivo editorial Avería, que ha salido hace poco. Luego, en la sección de ANARQUISMO dos nuevas webs: la de la CNA (Cruz Negra Anarquista) y la de la FAI (Federación Anarquista Ibérica).

domingo, 23 de noviembre de 2008

¡¡GATILLAZO VUELVEN!!

Estoy aburrido en mi casa, frente al ordenador, haciendo como que estudio mientras me escapo muy de vez en cuando al Youtube a ver vídeos chorras que me demuestran que, por increíble que parezca, hay gente que está todavía peor que yo, cuando, de repente, digo "voy a pasarme por la página de Gatillazo, a ver si se cuentan algo del nuevo disco que, en teoría, sacan a finales de este año". ¿Y qué me encuentro? ¡SORPRESA!, Gatillazo vuelven a la carga con un nuevo disco que sólo por el título me ha tenido entretenido y alegre toda la tarde. Sex Pastels se llama la nueva creación de Evaristo y los suyos, y, todo sea dicho, promete bastante. Además viene con un DVD cargado de material interesante, con lo que quizá, si no en la lista AFIVE, sí que ocupará un merecido primer puesto en mi carta a los Reyes Magos (o en mi lista de posibles descargas del eMule, todo sea dicho).

Para no dejar tanto a sus fans con la miel en los labios, han colgado el vídeo de una de las canciones incluidas en este nuevo disco que vió la luz (¡y yo sin enterarme!) el pasado 17 de noviembre. Se llama Nº1 en USA, y sólo habiéndola escuchado una vez ha logrado introducirse en mi mente de tal forma que me ha obligado a tararearla tanto si quiero como si no durante los últimos cincuenta minutos. ¡Qué grande es Evaristo! ¡Qué grandes son Gatillazo! Hay ganas de escuchar eso, ¡joder que si hay ganas!

"Soy el ganador, el nº 1, uooooh;
soy el puto amo, uooooh, el nº 1 uoooh"

Nº1 en USA:

miércoles, 12 de noviembre de 2008

PLAN BOLONIA. ASÍ LO ENTIENDO YO. (y II)

LAS EMPRESAS ENTRAN EN JUEGO.
Hasta aquí hemos hablado de flexibilidad y movilidad del estudiantado, de tener una jornada de 40 horas semanales para poder sacarte una carrera, de desarrollar la capacidad para trabajar en equipo. ¿A qué nos recuerdan todos estos conceptos? ¿A una universidad? En absoluto, para nada nos recuerdan a una universidad, sino que más bien nos recuerdan a una empresa. Y es que es aquí donde empieza lo verdaderamente grave, y donde Bolonia enseña su parte menos carismática.
Los nuevos planes de estudio no son en absoluto un chollo para la universidad y el conocimiento. Empezamos a meternos en el lenguaje esencialmente empresarial. Todos los planes de estudios que se desarrollarán a partir de ahora serán evaluados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) atendiendo a criterios mercantiles y de rentabilidad. Para que un plan de estudios salga adelante ha de ser competitivo, si no, ya puede irse olvidando de seguir así, y tendrá que cambiarse o, sencillamente, desaparecer. Es precisamente aquí donde más se teme por las filologías y demás, porque ¿en qué es competitiva la filología eslava, la antropología o la metafísica?Los programas de investigación en las universidades estarán supeditados a una evaluación que incluye fuentes de financiación externa, es decir, privada. Para que un programa de investigación salga adelante y pueda ser apoyado por el Estado con dinero público, ha de contar con la financiación de una empresa privada, algo así como una especie de apadrinamiento de un proyecto por parte de una empresa privada. Por ejemplo, Pfizer con un proyecto de investigación en medicina, o Ferrovial con uno en construcción, o Microsoft con uno en informática. Si no cuentas con ese “apadrinamiento” de la empresa privada, ya puedes irte olvidando de que alguien te financie tu investigación en absoluto. Así que ya sabes, búscate una empresa que quiera apadrinar tu investigación sobre los conceptos de noúmeno y fenómeno en Kant. ¿Qué ocurre? Que sólo aquellos proyectos de investigación que tengan en sí un interés para las empresas serán los que salgan adelante, ya que serán los únicos apadrinados por éstas. Las carreras que no sean rentables, las que no sean competitivas, las que tengan como objeto la simple reflexión y divulgación del conocimiento, están condenadas a desaparecer. Según el informe económico del Comité de Coordinación Universitario, las tasas de ineficiencia son, en Humanidades de un 37%, en Ciencias Sociales y Jurídicas de un 41,2%, en Ciencias Experimentales del 41,6%, en las Técnicas del 46,3%, y en Ciencias de la Salud del 25,6%. Podemos hacernos una idea, entonces, de lo que va a ocurrir con muchas carreras. Van a desaparecer, simple y llanamente. En definitiva, lo que se va a conseguir con toda esta reforma y “modernización” de la universidad es poner ésta al servicio de las empresas. Con dinero público se va a financiar los proyectos que interesen a las empresas, lo que para ellas está de puta madre, claro. Desarrollemos de nuevo nuestra empatía y pongámonos en el lugar de los empresarios cuyos proyectos vamos a pagar todos. Imaginémonos que queremos hacer un proyecto y el Estado y la universidad se ponen a nuestros pies para lo que nos haga falta: becarios, departamentos, infraestructura,… Da igual que ese proyecto en nada vaya a beneficiar a la propia sociedad que nos lo está financiando, o incluso que la vaya a perjudicar, nos lo van a pagar igual, y nos vamos a ahorrar un montón de dinero, porque ya nos lo pone el Estado. ¡Vamos, que Bolonia sale pero que muy rentable para determinadas personas!
PLAN BOLONIA. CUESTIÓN DE FONDO.
Y todo esto se hace en teoría para “modernizar” la universidad, para “converger” con Europa, para una mayor “movilidad” de los alumnos. ¿Y para eso era necesario montar todo este pifostio? Bastaba, como hemos dicho al principio, con homologar los títulos, multiplicar las becas Erasmus y aumentar la financiación, no era tan difícil, no era necesario poner en marcha toda esa maquinaria, ¿por qué se ha hecho entonces? Aquí llegamos a la cuestión de fondo. ¿Pretende Bolonia de verdad poner la universidad al servicio de la sociedad? No, no es precisamente al servicio de la sociedad donde se va a poner a la universidad, sino más bien al servicio de las empresas. Hemos visto cómo con dinero público se va a financiar proyectos privados, se está poniendo el conocimiento al servicio de los intereses privados, se está dando un auténtico Golpe de Estado en la universidad. Para enterarnos de lo que es Bolonia no tenemos que preguntarle a nuestros rectores, ni a nuestros decanos, ni a nuestros profesores. Ellos no tienen ni puta idea de lo que se les viene encima, o si la tienen no pueden hacer nada contra ello (bien porque salen beneficiados de todo esto, bien porque, como es costumbre en las democracias capitalistas, sencillamente no se puede hacer nada). Para enterarnos de qué es realmente Bolonia, hay que preguntarles a los que de verdad saben lo que es Bolonia, ¿y quién mejor que sus propios artífices para aclararnos las dudas?
Recomiendo echar un vistazo (yo reconozco que aún no me lo he leído entero, pero lo poco que he leído me ha puesto los pelos de punta) a este informe del Círculo de Empresarios: Una Universidad al servicio de la sociedad .
Esto es verdaderamente Bolonia, esto es lo que está en la trastienda, tras la cortina, esa es la esencia de Bolonia, y no la que nos pintan los rectores de una Universidad que “estimula el conocimiento y el aprendizaje” y no sé cuántas pantomimas más.Se pretende la flexibilidad del estudiantado, de los futuros precarios, de convertir la universidad en una fábrica de mano de obra. El mercado no está para bromas, que los estudiantes salen demasiado bien formados, que para ser becarios en una empresa, con que tengan las “competencias, destrezas y habilidades” requeridas tiran p´adelante. Que eso del saber por el saber se ha acabado, que no queremos mano de obra lista, inteligente, formada y culta; sino barata, flexible y que no se le ocurra que puede protestar cuando está disconforme con algo. Y que eso de la democracia y el derecho a elegir está muy bien, pero que vamos con prisa, y el mercado no está para andarse con chorradas de democracia y demás, así que lo aplicamos sí o sí, sin consultar. Toma ya.
Esto es lo que realmente significa Bolonia, y en Grecia y en Valencia ya se han dado cuenta. No nos dejemos llevar por aquellos que dicen que esto ya está aplicado y que no hay nada que hacer. No es cierto, Grecia lo paró, y Valencia está ahora en plena lucha. Se trata de defender lo que es nuestro, no podemos aceptar que nos lo van a quitar y ya está, no podemos resignarnos y aceptar que no hay nada que hacer. Bueno, en verdad no es que nos vayan a quitar la Universidad, sino algo peor, la van a poner a su servicio, que es algo mucho más rentable. Es una cuestión de dignidad, de poder seguir mirándonos al espejo y no sentir vergüenza de nosotros mismos porque nos están robando la esencia de la universidad y no estamos haciendo nada, es cuestión de que sepan que estamos aquí. Ya dediqué un artículo a los apolíticos indiferentes a Bolonia. Desde estas líneas animo a todo estudiante a que se informe, a que acuda a las asambleas de su facultad, a charlas, a manifestaciones y movilizaciones, que se ocupen facultades, que no se pase del tema, que es algo muy serio lo que nos estamos jugando. Hay cantidad de blogs y webs informando sobre lo que significa realmente Bolonia, visítense, que la gente se informe. En fin, no quiero ser apocalíptico, pero está en juego una de las bases de la civilización: la educación. Que cada uno actúe como crea que tiene que actuar.