miércoles, 20 de febrero de 2008

TELE-MORBOSA EMITIENDO

Presentadora: ¡Hola, muy buenas noches y bienvenidos una vez más a Tele-Morbosa! En el programa de hoy hablaremos con Rosalía, una mujer luchadora a quien la vida ha tratado mal. Tras pasar una durísima infancia marcada por el maltrato y posterior abandono de sus padres, Rosalía fue creciendo y haciéndose a sí misma en una vida marcada por la más triste de las soledades. Encontró a Ramón, alguien que durante un tiempo fue su príncipe azul, hasta que en un arrebato de ira suscitado por un ataque de celos incontenible, éste le propinó a Rosalía una brutal paliza que daría pie a muchas otras más, una de las cuales le dejó a la pobre en esa silla de ruedas con la que hoy nos acompaña. Todo esto será en unos minutos, después de la publicidad. Recuerden que pueden participar en nuestro concurso de hoy y ganar esos 3.000 € que tanta falta les hacen con sólo llamar al número que aparece en pantalla y contestar a esta sencillísima pregunta: "¿Con cual de los siguientes instrumentos suele pegar Ramón a Rosalía?". Tienen tres opciones:
Opción A: Un bate de béisbol.
Opción B: Un martillo.
Opción C: Un trozo de tubería oxidada.
¡Llame ahora, esos 3.000 € están esperándole sólo a usted! ¡No pierda esta fantástica oportunidad! ¡Unos minutos de publicidad engañosa y volvemos! ¡No se vayan!
(Tras MUCHOS minutos de publicidad engañosa de juguetes sexistas y violentos, y productos de limpieza anunciados por mujeres que bien podrían ser actrices porno, Tele-Morbosa reanuda su emisión)
Presentadora: ¡Buenas noches y bienvenidos de nuevo! Como les decía antes de publicidad, nos encontramos con Rosalía, una mujer con una vida tristísima que, seguro, nos hará reír en casa a toda la familia. ¡Buenas noches Rosalía! ¿Cómo estás?
Rosalía: Hola Presentadora. Antes de nada, quería agradecer a Tele-Morbosa lo mal que me están tratando y lo difícil que me están haciendo la existencia. Sin vosotros no sé qué sería de mí.
Presentadora: ¡No hay de qué, Rosalía! ¡En Tele-Morbosa estamos para eso, para hundirte la vida y amargártela a más no poder simpre que a nosotros nos dé la gana! ¡Es un placer tenerte aquí para reírnos de tí! Cuéntanos Rosalía, ¿cómo de triste fue tu infancia?
Rosalía: Bueno, pues verás. Mi padre era alcohólico, y mi madre se prostituía (carcajadas del público y de la presentadora). No nos llegaba el dinero para vivir, y mi padre lo pagaba conmigo azotándome con un bate de...
Presentadora: ¡No des pistas para el concurso, Rosalía!
Rosalía: ¡Uy, es verdad, perdón!
Presentadora: Es igual, sigue.
Rosalía: El caso es que mi padre me golpeaba todos los días. Lo hacía muy fuerte, y me decía que no servía para nada.
Presentadora (riéndose): ¡Hombre Rosalía, no dirás que en esto último no tenía razón! ¡Que vas en silla de ruedas, y eso de poco sirve (aplausos y risas del público ante el chiste)!
Rosalía (roja de la vergüenza): Sí, bueno, sí.
Presentadora: Dejemos de lado tu infancia, Rosalía, que lo cierto es que nos aburre un poco, y pasemos a cosas más interesantes. Háblanos de Ramón.
Rosalía: Bueno, Ramón, yo le conocí en una discoteca. Estuvimos viviendo juntos durante un tiempo y pasados unos años me casé con él.
Presentadora: Y fue entonces cuando te empezó a pegar, ¿no?
Rosalía: Sí.
Presentadora: ¿Cómo te pegaba?
Rosalía: Pues me tiraba al suelo, me cogía de los pelos, me echaba la cabeza hacia atrás y me escupía en la boca. Después me pegaba patadas en la cabeza.
Presentadora: Ah, bueno, pues por lo menos puñetazos no te pegaba, tampoco es para tanto (leves risas y gestos de asentimiento por parte del público).
Rosalía: Ya bueno, es que decía que no le apetecía mancharse las manos de sangre, ¿sabes?
Presentadora: Claro, porque supongo que con las patadas ya te dejaría hecha un Cristo ¿no?...
Rosalía: Claro...
Presentadora: Entiendo...¿Y cómo fue lo de la silla de ruedas?
Rosalía: Bueno, eso fue una vez que había discutido con él. Me había golpeado mucho, casi no podía mantenerme en pie...
Presentadora: ¡Espera Rosalía, porque nuestro equipo de investigación se acercó al lugar de los hechos y, al igual que nosotros en plató, ustedes en casa también podrán ver cómo sucedió todo. ¡Dentro vídeo!
(Aparece en pantalla un vídeo de cámara oculta que muestra cómo Ramón agarra a Rosalía con la mano izquierda por el cuello mientras le golpea duramente con el puño derecho. Tras empujarla, Ramón le pega una fortísima patada en la espalda que lleva a Rosalía de bruces contra el suelo. Entre insultos poco entendibles (por lo que los subtitulan) y escupitajos, Ramón coge a Rosalía de la pechera y la saca al rellano, donde la tira escaleras abajo, oyéndose un ruido estrepitoso. Se acaba el vídeo.)
Presentadora: Bueno Rosalía, fué así como sucedió, ¿verdad?
Rosalía (llorando y enfocada en primer plano, con música sentimental de fondo): ...sí...
(Aparece bajo el primer plano de Rosalía el siguiente rótulo: "No sabe que Ramón está aquí").
Presentadora: ¡No te preocupes, Rosalía, porque hay alguien que se ha puesto en contacto con nosotros para darte una sorpresa!
(Rosalía levanta la vista inundada en lágrimas)
Presentadora: ¡Mira a esa pantalla, Rosalía!
(En la pantalla aparece Ramón con un mensaje para Rosalía)
Ramón (en una pantalla): Rosalía, soy yo, Ramón. Estoy aquí para decirte que lamento mucho no haberte hecho más asqueroso tu paso por este mundo. Que si por mí fuese ya estabas muerta, y así ya me ahorraba tener que bajarte y subirte cada dos por tres de esa silla de ruedas que llevas. Pero sobre todo he venido porque no tengo suficiente con humillarte en privado, y quiero hacerlo en público, para lo que he escogido Tele-Morbosa.
Presentadora: ¡¿Qué, Rosalía? ¿Dejamos pasar a Ramón?!
Rosalía: Sí, vale...
Presentadora: ¡Que pase Ramón!
(Acompañado por una música pegadiza entra Ramón en plató, andando como si estuviese en una silla de ruedas, parodiando la situación en la que se encuentra Rosalía, lo que hace reír fuertemente al público. Rosalía también ríe, aunque algo molesta por el gesto de Ramón. Ramón se sienta junto a Rosalía, en un sillón aparte)
Presentadora: ¡Buenas noches Ramón!
Ramón: Buenas noches Presentadora.
Presentadora: ¡Bueno, ya te hemos visto en acción hace unos minutos! ¡Cómo pegabas a Rosalía, con qué fuerza!
Ramón: Sí, bueno...
Presentadora: Increíble...Bueno, Ramón, cuéntanos ¿Qué sentías cuando pegabas a Rosalía?
Ramón: ¿Que qué sentía? Bueno, "pos" al principio satisfacción, ¿no? Tú veías que la pegabas y raca y raca, y que ella lloraba y sangraba y claro, tú te partías ¿no? Buaf!, luego ya me cansaba, porque acababa con los brazos "reventaos" ¿sabes? Pero bueno, ahí estábamos, dale que te pego...
Presentadora: Ya...bueno, Ramón, aquí en el público hay una señora que te quiere hacer una pregunta, escúchala.
Ramón: A ver...
(Una señora del público de unos sesenta años se pone en pie y una azafata le acerca un micrófono para que se le oiga bien. Se dirige a Ramón.)
Señora: Señor Ramón, cuando antes Rosalía ha dicho que usted no le pegaba puñetazos porque entonces se manchaba las manos con la sangre que ya le había hecho dándole patadas, ¿no cree usted que sería mejor pegarle primero los puñetazos, dejarla sangrando, y ya entonces pegarle las patadas? Muchas gracias.
Ramón: Sí bueno, ahora que lo dice la verdad es que sí, ¿no? Pero claro, tenga en cuenta que en esos momentos uno no se para mucho a pensar ¿no? Estás ahí venga a pegar, venga a pegar y no piensas...
Presentadora: ¡Bueno, Ramón y Rosalía, y ustedes en casa, nos tenemos que ir que el tiempo se nos acaba! ¿Queréis decir algo alguno de los dos? ¡Ah, sí, se me olvidaba! Rosalía, dinos cuál era la respuesta correcta, ¿con qué te suele pegar Ramón?
Rosalía: Ah, sí, bueno, él me pega sobre todo con el bate de béisbol, aunque con el martillo también me pegó alguna vez, que conste.
Ramón (con sonrisa picarona): Sí, jeje, alguna vez...
Presentadora: ¡Bueno, Ramón y Rosalía, muchas gracias por haber venido a contarnos lo patéticas que son vuestras vidas! ¿Lo habéis pasado bien?
Ramón y Rosalía: Sí, muy bien.
Presentadora: ¡Me alegro! ¡Bueno, queridos amigos, esto ha sido todo por hoy! ¡Espero que hayáis disfrutado en casa con las tragedias de esta gente y enhorabuena al ganador del concurso! ¡Y a los que estáis en casa, no nos cansamos de repetíroslo: si queréis venir al programa a alegrarnos con vuestras desgracias, no tenéis más que llamar al número de teléfono que aparece en panatalla, y explicarnos lo triste y trágica que resulta vuestra historia! ¡Nosotros estaremos encantados de escucharos para que nos podáis hacer pasar un buen rato con vuestras sandeces y miserias! La semana que viene volveremos con la historia de Alberto, un niño con cáncer a quien sus padres humillan llamándole "calvorota de mierda" y diciéndole lindezas tales como "ójala nunca hubieses nacido, cancerígeno de los cojones!". ¡Buenas noches a todos! ¡Hasta pronto!.

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