lunes, 18 de febrero de 2008

NEGOCIACIÓN POLÍTICA

ETA pidió por escrito una "negociación política" y el Gobierno accedió a ello. Así titula el diario EL MUNDO su portada de hoy, lanzando un hueso más al perro de esa derecha política deseosa de conflicto.
Y es que esa derecha se lleva las manos a la cabeza al oír hablar de "negociación" con ETA, pero como esa negociación sea encima "política", el cabreo alcanza cotas inimaginables. "!Una negociación política, por Dios, pero qué va a ser esto!". Vamos a ver, caballeros ¿a qué viene tanto alarmismo cuando hablamos de negociación "política"? ¿De qué otra forma puede ser esa negociación si no es política, me lo quieren explicar? Bueno, antes que eso, ¿qué entienden ustedes por negociación? Tenemos que aceptar que nos encontramos ante un conflicto de carácter político, no de carácter social. Los etarras no son cuatro matados que no tienen nada mejor que hacer que poner bombas contra policías, guardias civiles, y diputados del PP y del PSOE "porque sí". Su actividad no es comparable a la de los asesinos en serie que matan por "vete tú a saber qué razones". Las razones que mueven a los etarras a realizar sus fechorías se encuentran en el ámbito político: buscan la independencia y la constitución del Estado de Euskal Herria, que se les niega a través de la represión (porque no recuerdo ningún referéndum de autodeterminación en el País Vasco que haya salido favorable a la permanencia del País Vasco en España, y que por tanto les niegue dicha independencia por cauces democráticos), y responden a esas acciones de represión por parte del Estado español con atentados.
Estamos pues, ante un conflicto de carácter político, por lo que la negociación no puede ser de otra forma más que política. Desconozco lo que entiende la derecha por negociación. ¿Qué quieren? ¿Que los terroristas dejen las armas y acepten pertenecer a España "porque sí"? ¿De verdad lo esperan? Joder, a mí también me gustaría que un día apareciesen tres encapuchados (quizá ya sin pasamontañas) en la televisión emitiendo un comunicado en el que dijesen que dejan las armas porque se han aburrido de jugar a los pistoleros, y ahora prefieren dedicarse a la oración en un monasterio, pero sabemos que no va a ser así. Podría serlo quizás si matasen por matar, pero, repito, las causas de sus acciones son de carácter político, no social; por lo que la negociación entre el Gobierno y la banda ha de ser necesariamente política y el precio (sí, el precio, porque se pagará un precio) que paguen ambas partes será también político. No hay más.

jueves, 14 de febrero de 2008

CARTA DE ALGUIEN A SAN VALENTÍN


Estimado San Valentín:
Gracias por darme a entender que soy una mierda de novio si no le demuestro cuánto le quiero comprándole ese perfume tan caro, a cuyo precio no alcanzo con mi mierda de sueldo.
Gracias por recordarme que si no le compro esa corbata que a él tanto le gusta, debería replantearme si soy la más indicada para estar con él.
San Valentín, gracias por recordarme que mi marido me pega.
Gracias por recordarme que mi mujer se fue con otro y se llevó a los niños, y ya no les puedo ver tanto como antes.
Muchas gracias por recordarme que mi marido está lejos, buscando trabajo porque en mi país nos moríamos de hambre, y ni siquiera sabemos si sigue vivo.
Gracias por recordarme qué profesión ejerce mi mujer allí en España para lograr sacar algo con lo que alimentar a nuestra hija, porque yo desde la cárcel no puedo hacer nada.
Gracias por recordarme que mi chica me los pone con otro, el cual le compra más cosas y más cosas tiene, por lo que "mola" más estar con él.
Gracias por recordarme que a mi novio le gusta más ésa, que es más guapa y tiene mejor cuerpazo, por eso ahora queda con ella, y no conmigo.
Gracias San Valentín por recordarme que si no voy con ella a ese restaurante extremadamente lujoso y no le compro ese collar de perlas que tanto desea, es porque no soy un buen marido, y porque nunca lo he sido durante todos estos años de matrimonio.
Gracias por decirme que debo invitarle a la ópera, y comprarle ese traje de precio muy alto, pues si no ¿cómo le iba a agradecer todo lo que él ha hecho por mí durante todo este tiempo?
Por todas estas cosas, San Valentín, quiero darte las gracias, pero sobre todo quiero dártelas por algo en concreto...
...
...
...
...
Gracias por recordarme que estoy SOLO, y que no tengo a NADIE.

martes, 12 de febrero de 2008

VOTAR O NO VOTAR, HE AHÍ LA CUESTIÓN

Señoras y señores, ¡se acercan las elecciones! Las paredes del metro están llenas de propaganda política, en la tele nos bombardean con imágenes de distintos mítines, los periodistas de derechas sueltan gilipolleces sobre Zapatero, los periodistas de izquierdas hacen lo propio con Rajoy, en definitiva: hay ambiente de campaña electoral, y he de reconcerlo: ME GUSTA.
Se me plantea, por primera vez en mi vida, el siguiente dilema: ¿Votar o no votar?
Si voto, estaría legitimando un sistema que no me gusta, pues soy partidario de la democracia directa, creo que las decisiones deben ser tomadas desde abajo y no desde arriba, y la democracia representativa me parece una estafa. Pero claro, si no voto y gana el PP me sentiré culpable, me costará quitarme esa vocecilla malévola que me repetirá una y otra vez algo así como: "¿Lo ves? ¡Mira lo que has conseguido con tu tozudez de no ir a votar! ¡Ha ganado el PP, y si hubieras ido a votar no habría pasado ésto!". Lo que digo: Un dilema gordo.
Lo cierto es que si gana Zapatero, estaría contento porque eso querría decir que Rajoy ha perdido, aunque a la vez estaría triste (pero que muy triste), ya que supondría la permanencia en el gobierno de un partido prácticamente idéntico al PP, al menos en el tema de los impuestos. No obstante, todo hay que decirlo, la alegría sentida a raíz de la derrota de Rajoy me daría pie para pensar: "¡uf!, ¡de la que nos hemos librado!", y contrarrestaría la tristeza surgida a partir de la victoria de ZP. No sé. Sea como sea, roguemos por que no salga el PP. Si vais a votar, no votéis al PP, pensad en los ciudadanos.
Tampoco quería hablar de las elecciones sin mencionar un tema que sale a la palestra al instante con esto del "votar/no votar": los apolíticos. Esos que pasan de votar "porque los políticos son todos iguales, prometen mucho y no hacen nada, bla, bla, bla,...". No me parece una posición correcta esa de los apolíticos, ya lo dejé (o intenté dejarlo) claro en una entrada anterior. No creo que se deba renunciar a la política, que es lo que te hace diferente del resto de los animales, por el simple hecho de que quien se dedica a ella no ejerce correctamente su función. No obstante, esto no quiere decir que todo aquel que no vote cuenta con mi rechazo por ser apolítico. Hay cierto sector de la sociedad que no vota y, sin embargo, se les puede acusar de cualquier cosa menos de apolíticos. Sí amigos, a esos me refiero: a los anarquistas. Los anarquistas no van a votar porque cuestionan el sistema actual, no están de acuerdo con el Estado, y consideran que participar en sus elecciones sería legitimarlo. Sería legitimar aquello que quieren destruir, por lo que a simple vista no tiene ninguna lógica considerarse anarquista y participar en los comicios. Éstos no van a votar, pero, a diferencia de los apolíticos, no cuentan con mi rechazo, pues están metidos en política como los que más, de otra forma si se quiere, pero están metidos, incluso más metidos que el resto de la población, me atrevería a decir.
Por lo tanto, si se vota, que se vote a cualquiera menos al PP; y si no se vota, que sea porque se tienen ideales anarquistas, no porque se sea un pasota anti-todo mega-guay.

sábado, 9 de febrero de 2008

LA DERECHA Y LA INTEGRACIÓN DE INMIGRANTES

"El PP completa su oferta en inmigración con un «visado por puntos». El objetivo es dar prioridad a los trabajadores más cualificados y a los más necesarios para la economía española" (ABC, 9-2-08).
O sea, que los inmigrantes van a entrar en España según sean productivos o no. Va a ser como una especie de elección a la carta: "Tú me vienes bien, tú no". El inmigrante no será ya un ser humano, sino que será mercancía, la cual será aceptada según sea rentable o no. Y si, siendo usada durante un tiempo, no es rentable, la mercancía será devuelta a su país de origen, "¡de donde nunca debió salir!".
Miedo me da esta propuesta de Rajoy. Les va a hacer firmar un contrato de integración. Vaya, me pregunto si en ese contrato de integración Rajoy va a garantizar que no se van a formar guetos. Porque desde luego, lo que está haciendo su amiguita Esperanza Aguirre en Madrid favoreciendo la enseñanza privada en detrimiento de la pública es de todo menos integración de inmigrantes. Cuando oigo a la derecha hablar de integración de inmigrantes siento pavor. ¿Vosotros habláis de integración? ¡¿Vosotros precisamente, pandilla de sinvergüenzas?! ¿Vosotros, que lleváis a vuestros hijos a los colegios privados para que no se junten con la chusma inmigrante, obrera y barriobajera? "Sí, sí, si lo de la integración está muy bien, los inmigrantes se tienen que integrar. Ahora bien, mi hijo no va a un cole con inmigrantes porque dan muchos problemas..." ¿Vosotros, que no permitís que vuestros hijos jueguen con inmigrantes, sois los que habláis de integración? ¡¿Vosotros, que ponéis cara de preocupación cuando os mencionan la palabra "inmigrantes", pero que luego tenéis una chacha rumana en casa limpiando la mierda que vosotros dejáis, sois los que habláis de integración?! ¡¿Pero a quién pretendéis engañar?! ¡Qué coño sabrá la derecha de integración, si es la primera que se muestra favorable a la formación de guetos y al clasismo! "Sí, sí, que los inmigrantes se integren, pero NO con mi hijo". "Buf, chica, es que los inmigrantes dan unos problemas...". ¡Pero luego bien que tienes chacha inmigrante, hija de puta!
Desde luego, no sé muy bien qué sentir ante esta propuesta de Rajoy, si miedo o asco.
Recomiendo FERVIENTEMENTE ver este vídeo.

viernes, 8 de febrero de 2008

IMPUESTOS Y ESFUERZO

El impuesto sobre la herencia es aquél que pagamos cuando fallece una persona y nos deja sus bienes. Como no podía ser de otra forma, los liberales se oponen a él, no ven justo que haya que pagarlo.
Imaginemos que mi padre tiene 11 pisos distintos. En uno de ellos vivimos nosotros: mis padres, mis hermanos y yo; y los otros 10 los tenemos alquilados a 700€ al mes (creo que el alquiler medio en España es incluso más). Si no me he equivocado al multiplicar, esos 10 pisos alquilados le generan a mi padre un beneficio de 7.000€ al mes. Cobrando 7.000 pavos al mes no se puede decir que se viva mal, tendríamos toda clase de bienes y servicios, incluso podría mi padre comprar más pisos para ponerlos en alquiler y sacar más dinero. Y con ese dinero que sacara podría comprar más pisos y volverlos a poner en alquiler y sacar todavía más dinero. Y con esa cantidad de dinero comprar más y más pisos, alquilarlos, y sacar todavía más dinero, y así sucesivamente, en una rueda de riqueza eterna. Pero lo mejor no es ésto, lo mejor es que si quitan el impuesto sobre la herencia, cuando mi padre la palme seré yo quien posea todo ese imperio de pisos. No tendré necesidad de trabajar, porque ya viviré de las rentas que me ofrece el alquiler de todos esos pisos. Esa riqueza será para mí, y será todavía mayor, con lo que me iré haciendo cada vez más rico. Y más rico que me haré si encima me quitan el impuesto de patrimonio. Además, del mismo modo que yo habré heredado de mi padre, mi hijo heredará de mí, y mi nieto de éste, con lo que mi familia será eternamente rica, y lo que es mejor aún: sin trabajar, viviendo de las rentas.
Vemos así, que la eliminación del impuesto de patrimonio y el impuesto sobre la herencia hace que haya gente rica que no da un palo al agua. Y lo más curioso es que los mismos liberales que se llenan la boca con eso de que "se tiene que premiar el esfuerzo de quien ha trabajado para hacerse rico...bla, bla, bla..." son los que defienden que esta situación de "darse la gran vida" sin mover un dedo es justa. Lo que vienen a decir los liberales es que hay que valorar el esfuerzo, pero también hay que tolerar que yo pueda vivir de las rentas que he heredado de mi padre, es decir, de las rentas que NO he conseguido con mi esfuerzo, ¡tócate los pies!
Si de verdad los liberales valorasen el esfuerzo del individuo, un discurso coherente sería aquél que promoviese que cada persona empezase más o menos de cero, ya que de lo contrario siempre habría ricos y pobres, y la competencia sería desigual. Entonces, vemos que los mismos liberales que están en contra de los monopolios y de la competencia desigual son los que la promueven, y vemos también que se equivocan al decir que el capitalismo reduce las diferencias entre ricos y pobres. Quizá las reduzcan (cosa que dudo muchísimo), pero no las eliminan. La existencia de ricos y pobres es necesaria para que el capitalismo pueda funcionar, pues alguien tiene que tener los medios de producción (ricos), y alguien tiene que hacerlos funcionar (pobres).
Señores, los impuestos de sucesiones y donaciones y sobre el patrimonio son justos y necesarios, es una lástima que tanto PP como PSOE (que se supone socialista) quieran quitarlos. ¡Que los paguen los ricos, y que los liberales dejen de tocar las pelotas, maldita sea!

lunes, 4 de febrero de 2008

LOS PREMIOS GOYA Y LA DERECHA POLÍTICA

Anoche fue la gala de los Goya. Este artículo no pretende ser una crítica de tal evento, ya que el autor no entiende demasiado de cine (para informarse sobre cine recomiendo visitar La última butaca), sino una crítica (destructiva) hacia la derecha más recalcitrante bajo mi punto de vista, esa derecha que se somete cada mañana a "Jiménezlosantosterapias", y que, ante la incapacidad para elaborar ideas y argumentos propios, repite como una manada de zombies lo dicho por Federico Jiménez Losantos.
Hoy, navegando por Libertad Digital, me he encontrado con ésta noticia: "El Goya al Mejor Actor pide "disolver esa cosa llamada Conferencia Episcopal". Como no podía ser de otra forma, la derecha ha arremetido contra Alberto San Juan (a la vista del titular, parece que ni siquiera sabían el nombre del premiado) por el simple hecho de expresar su opinión con respecto a los "pederastas provocados".
Los redactores de Libertad Digital califican la gala de "plataforma política para la promoción implícita del voto al PSOE", y dicen que es un "escaparate del lujo y la vanidad más exclusivos con el pretexto del arte". Dejando de lado que eso de "promoción implícita" queda un poco mal en el vocabulario de cualquier periodista que se precie, pues confiere una subjetividad espectacular al texto; si pedir la disolución de la conferencia episcopal es hacer promoción del voto al PSOE, yo soy cura (nunca mejor dicho). Cuando el PSOE se quite de encima esos acuerdos que el Estado español mantiene con el Vaticano, o ese trato de favor hacia la religión católica, podremos hablar de promoción implícita, pero hasta entonces no podremos hacerlo. Y eso de "con el pretexto del arte", ¿a qué viene? ¿qué consideran los liberaluchos "arte"? ¿Los libros de Pío Moa? ¿Los de César Vidal? ¿El asesinato de una animal en una plaza de toros?
Pero sin duda, lo que más llama la atención son los comentarios de los lectores del panfleto digital. Muchos de ellos se llevan las manos a la cabeza, porque el cine español está subvencionado por el Estado. Sin embargo, no hacen lo propio ante las carantoñas que éste le hace a la Iglesia Católica (sí, los pederastas), o a las corridas taurinas.
Además, es curioso que digan por un lado que el cine español es malo y, por otro, digan que no van a verlo porque prefieren hacerle "boicot". Vamos a ver, caballero, si usted no ha visto el cine español en su vida, ¿en qué se basa para decir que éste es malo? Me pregunto si esta gentuza habrá hecho un cursillo de crítica cinematogáfica y su opinión tiene un cierto fundamento, o simplemente critican la cultura española por el hecho de que es contraria a sus ideales políticos.
Alguno de estos fachas redomados me dirá que es una atrocidad considerar la bazofia del cine español "cultura". Yo le respondería que: "bueno, también hay quien considera a Libertad Digital "información", después de todo. En fin, cuestión de términos.

viernes, 1 de febrero de 2008

LIMPIA LO QUE YO HE ENSUCIADO

Reciclar es bueno. Está bien que el ciudadano sea consciente de que no puede permitir que su planeta se llene de mierda. Está bien que separe sus residuos en orgánicos e inorgánicos, que tire las pilas donde tiene que tirarlas, y no en cualquier lado. Es admirable que tire el papel y el cartón en un contenedor distinto del de restos orgánicos, y también que tire los cascotes de vidrio en uno diferente al de los envases.
Se debe aplaudir que el ciudadano elija moverse en transporte público, y más si éste funciona con gas natural; así como que no malgaste energía teniendo luces innecesarias encendidas en casa.
Bien por el ciudadano que se ducha en vez de bañarse, bravo por el ciudadano que cierra el grifo mientras se lava los dientes, tres ¡hurras! por aquél que llena el lavavajillas y la lavadora antes de ponerlo/a en marcha.
Viva el ciudadano que recicla el papel una vez que lo ha usado para volverlo a utilizar.
Está además muy bien que desde las administraciones se hagan campañas hablándonos a los ciudadanos de lo bueno que es ser un ejemplar ecologista: "Los cartones al azul, los vidrios al verde, los envases al amarillo,...".
Pero señores, no nos engañemos. Planteémonos el porqué de la necesidad de ser un buen ecologista. Las administraciones, el Gobierno, el ministerio correspondiente, nos dicen que debemos proteger nuestro medio ambiente, que sólo tenemos uno y hay que cuidarlo, pero no nos explican por qué el planeta está lleno de mierda, no nos explican la razón por la que toda esa suciedad y porquería existe en nuestro medio ambiente como un elemento más del paisaje. No nos explican que su capitalismo salvaje es el que llena los océanos de residuos tóxicos. No nos explican que su industrialización desmesurada ha envenenado la atmósfera por medio de sus fábricas. En definitiva, nos dicen que debemos preservar nuestro medio ambiente, pero no nos dicen que son precisamente ellos los que contribuyen a joderlo. El capitalismo nos llena el planeta de mierda y después nos manda recogerla, forzando la emergencia de un sentimiento de culpabilidad en todos nosotros si no reciclamos.
¡Hay que joderse! El Estado nos pide a los ciudadanos que no contaminemos, cuando él está concediendo licencias a distintas empresas para montar fábricas que llenan el aire de mugre y vierten sus residuos tóxicos en las aguas convirtiéndolas en putrefacción líquida. Y si se pretende que la empresa en cuestión ejerza su actividad económica con arreglo a valores ecológicos y un crecimiento sostenible, ¿qué se hace?...¡Se le conceden subvenciones! ¡Diablos!, que me den subvenciones también a mí, que tiro las pilas en las marquesinas del bus, tiro los cartones al azul y los vidrios al verde.
Esa es la hipocresía del desarrollo sostenible que nos venden por la televisión: "Lleno tu casa de mierda y te ordeno recogerla. ¿Que no la recoges? Eso es porque eres un mal ciudadano".
Recomiendo escuchar:

La Polla - Bandejitas, latas y paquetes
Cristal y carton, peladuras, plasticos y tetrabricks
bandejitas, latas y paquetes.
Pilas de botón, bombonas, cables y botes de spray
guantes de goma y bidones.
Tirar las botellas en el verde, los papeles al azul,
los plastiquitos en el amarillo y los restos de comida al gris,
te convierte en un ecologista.
Despues de cobrarte el casco,
quieren que se lo devuelvas,
pa que vuelvas a pagarlo
Cuando el mundo es un puto cenicero
y nosotros las colillas que hay dentro
alguien saca dinero a la basura,
roba el ultimo negocio a los pobres
y los tira al vertedero.
Los mismos que lo han jodido todo
te dicen que recojas la mierda
¡¡Hermanos!! ya no nos queda nada
¡¡nos vemos en el ojo del culo!!
Ya no me creo nada
y lo voy a llenar todo de mierda
¡¡Redios!!

jueves, 31 de enero de 2008

CARTA DE UN ESTUDIANTE CUALQUIERA

Estimado lector:
Si estás leyendo ésto significa que he reventado. Las palabras en mi interior hacían demasiada fuerza para salir y no he podido contenerlas más. Y todo eso ha ocurrido a raíz de darme cuenta de lo que soy: soy mercancía, soy carnaza para el capitalismo.
Todos los días me despierto muy temprano para acudir pronto a un lugar al que llaman universidad. En teoría, éste está para transmitirme conocimiento y formarme intelectualmente y como persona, pero la carrera que estudio ni siquiera me llena.

Día a día recibo información que me es inútil, o al menos me la trasmiten de forma que la percibo como inútil. Noto que lo que de verdad sé, lo que de verdad aprendo, no me lo han enseñado en la universidad, porque lo que me enseñan en ésta se olvida pasadas dos semanas de haber hecho el examen (exámenes, de los cuales hablaré más adelante), sino que lo que de veras aprendo, lo he aprendido por mí mismo, a base de leer e interesarme por diversos temas por mi cuenta, sin que nadie me haya "obligado" a aprenderlo, o me haya "amenazado" con suspender si no me lo aprendo. Hay quien me dice que, aunque la universidad no me aporte conocimientos directamente, sí me invita a conocer el mundo por mí mismo, y yo respondo que entonces es una pena que no haga lo mismo con todos sus alumnos.

En la universidad me dan todos esos "conocimientos" que tengo que tener para poder acceder a eso que llaman mercado laboral. Aún no conozco mucho ese mercado, pero lo poco que he oído sobre él no me ha dado demasiada buena espina: trabajos basura, explotación laboral, no llegar a fin de mes, mileuristas,...Ese mundo de mierda que me aguarda tras pasar por la universidad es para el que me pretenden preparar en la misma. Y no me están preparando para hacerlo más agradable, sino para saber adaptarme a él, aunque no me guste un pelo.

Mi vida tiene poco sentido, en la universidad no me preparan para vivir, sino para sobrevivir. Los que realmente viven son los dueños del mercado laboral, los que parten el bacalao y manejan el cotarro, esos a los que llaman empresarios. ¡Esos tipos sí que son grandes! Pueden decidir sobre su vida, ellos mandan. Si ellos dicen que las cosas son "así", pues entonces "así" serán las cosas, y no hay más. Pero claro, sólo unos pocos pueden llegar a ser empresarios, sólo los que son "competitivos y productivos", en definitiva, los que mejor se ajustan al modelo que se persigue en la civilización de hoy.

¿Y cómo determinar quién es competitivo y quién no lo es? ¿Quién es productivo y quién no? Para determinar esto se crearon los exámenes. Cada cierto tiempo, en la universidad me ponen un examen que evalúa mis conocimientos (los que me dan en la universidad, claro. Porque los que adquiero por cuenta propia suelen chocar frontalmente con los necesarios para ser "competitivo y productivo"). Según la nota que saque y la cantidad de alumnos que haya con notas altas, seré productivo o no lo seré. Si todos sacan un 7 y yo un 9, seré la persona más productiva, y mi acceso al "paraíso" del mundo laboral estará más asegurado que el del resto. Ahora bien, si todos sacan un 9´75, mi 9 no servirá de nada. Aunque tenga exactamente los mismos conocimientos que en el caso anterior, ya no seré productivo, porque ya hay personas más productivas que yo.

El caso es que no todos los seres humanos valen para acceder al mercado laboral y vivir dentro de él en una situación digna, por lo que es necesario seleccionar a unos y quitarse de en medio a otros. Y para saber a quién hay que escoger y a quién hay que quitarse de en medio se creó la universidad.

Atentamente, un estudiante cualquiera.

viernes, 25 de enero de 2008

DEMOCRACIA, ANARQUÍA Y CRIMEN (II)

Con frecuencia, a la hora de defender la legalidad de las drogas (la cocaína, por ejemplo) mucha gente tiende a oponerse ya que, si cualquier persona puede entrar a una tienda y comprar unos gramos de cocaína...¡¿Qué va a ser esto?!...¡Un mundo de yonquis drogadictos!... Estas personas piensan que por el hecho de que una droga sea legal la gente va a empezar a consumirla, y no creo que sea así. Tú, lector, que eres una persona que no consume cocaína: si ésta fuese legal y pudieras adquirirla en una tienda de chinos de barrio, o en el bar de la esquina, o en cualquier estanco, ¿la consumirías? No, porque tú no consumes cocaína, pero no por el hecho de que no sea legal, sino porque sabes las consecuencias que te va a traer. Aunque la cocaína fuese legal tú seguirías sin consumirla. Lo cierto es que quien no consume cocaína es porque no quiere, no porque no puede. A día de hoy la cocaína es ilegal, y la gente que la quiere consumir, la consume sin más. Si la cocaína se legaliza, el número de consumidores no es probable que aumente, sino que permanezca igual.
Ahora extendamos esto al campo del crimen:
Con frecuencia, a la hora de defender la ausencia de ley (prohibido matar, por ejemplo) mucha gente tiende a oponerse ya que, si cualquier persona puede matar a sangre fría y salir impune...¡¿Qué va a ser esto?!...¡Un mundo de asesinos sin escrúpulos!... Estas personas piensan que por el hecho de que no haya ley la gente va a empezar a matar, y no creo que sea así. Tú, lector, que eres una persona que no mata: si pudieses matar a quien se te antojase, ¿lo harías? No, porque tú no matas, pero no por el hecho de que matar sea ilegal, sino porque sabes que es una inmoralidad que causa mucho dolor y sufrimiento, y te sentirías muy mal contigo mismo. Aunque matar fuese legal tú seguirías sin matar. Lo cierto es que quien no mata es porque no quiere, no porque no puede. A día de hoy, matar es ilegal, y la gente que quiere matar, mata sin más. Si el asesinato se legaliza, el número de asesinos no es probable que aumente, sino que permanezca igual.
Por lo tanto, no entiendo ese temor de la gente a que no exista ley (y tampoco a que se legalice la cocaína, por cierto). La gente que no comete delitos no deja de cometerlos porque sean ilegales; y la gente que los comete, lo hace incluso con el peso de la ley recayendo sobre sus cuerpos. Vemos entonces que la ley solamente existe para castigar al delincuente, pero no para erradicar el crimen. Si se quiere erradicar el crimen se debe hacer lo que decía en la entrada anterior, que es lo que sostienen los anarquistas: eliminar las condiciones sociales que favorecen la emergencia del crimen.